La primera capa es la más importante
La primera capa de una impresión 3D es, sin duda, la más crítica, ya que sienta la base para toda la pieza. Si la primera capa no se adhiere correctamente a la cama de impresión o se extruye de forma desigual, la impresión puede fallar porque las capas posteriores dependen de una base estable y consistente. Un hueco demasiado grande entre la boquilla y la cama puede provocar una mala adhesión, resultando en deformaciones o desplazamiento de capas, mientras que una boquilla demasiado cerca de la placa de construcción corre el riesgo de raspar o dañar la superficie, potencialmente arruinando tanto la placa como la impresión. Una primera capa bien depositada garantiza un correcto acoplamiento y estabilidad dimensional, aumentando significativamente las posibilidades de una impresión exitosa.
Las impresoras 3D modernas han logrado avances significativos con funciones como el nivelado automático de la cama y la calibración inicial de la altura Z, que reducen en gran medida las probabilidades de problemas con la primera capa y evitan a los usuarios ajustes manuales. Estos sistemas automatizados ayudan a asegurar que la altura de la boquilla y el nivel de la cama estén optimizados antes de iniciar la impresión. Sin embargo, a pesar de estas mejoras, sigue siendo muy recomendable supervisar la primera capa de cerca, especialmente al probar un material nuevo, cambiar las placas de construcción o imprimir después de un mantenimiento. Confirmar que la primera capa se imprime correctamente antes de dejar la impresora desatendida sigue siendo la mejor práctica para prevenir fallos de impresión y proteger su hardware.
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