Ningún material está aprobado por la FDA como apto para alimentos

Actualmente, no tenemos datos que confirmen que algún material de impresión 3D sea seguro para alimentos según la FDA. De hecho, ningún material de impresión 3D en el mercado cuenta con la certificación de seguridad alimentaria de la FDA. Esto se debe a que la certificación de seguridad alimentaria se aplica no solo al material bruto sino al objeto final impreso en sí. Factores como la forma del objeto, el tipo de placa de construcción utilizada, el entorno de impresión y todo el proceso de fabricación afectan si el objeto puede considerarse seguro para alimentos. En la actualidad, la FDA no ofrece una certificación específica adaptada a los materiales de impresión 3D.

Incluso si el material del filamento en sí se considera seguro para alimentos, el proceso de impresión 3D suele comprometer esa seguridad. La naturaleza estratificada de la fabricación por filamento fundido crea huecos y grietas microscópicas entre las capas, que pueden albergar fácilmente bacterias y contaminantes. Estos pequeños espacios dificultan una limpieza exhaustiva, por lo que, aunque el objeto podría ser seguro para un uso único, desinfectarlo de manera fiable para un contacto repetido con alimentos resulta complicado. Además, el uso de boquillas de latón en la impresión puede introducir otra preocupación de seguridad. El latón contiene plomo, y durante el proceso de impresión pequeñas cantidades de plomo pueden transferirse a la superficie de la pieza impresa. Esta contaminación hace que la pieza impresa pueda ser potencialmente insegura para su uso con alimentos. Debido a estos factores —incluyendo material, proceso y equipo— es importante abordar los objetos impresos en 3D con precaución cuando se consideran para cualquier aplicación relacionada con alimentos, a menudo requiriendo posprocesamiento adicional, sellado o certificación para garantizar la seguridad.

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